Consejos para restaurar suelos erosionados
La acción del hombre sobre los suelos y la deforestación pasan factura. Se llama erosión y sus consecuencias son la pérdida de gran cantidad de nutrientes que mantienen la tierra fértil. Cuando este fenómeno natural ocurre, el terreno erosionado pierde gran parte de su capa más rica.
Es entonces cuando la capacidad que tienen de ser aptos para cultivos, queda a un lado convirtiéndose en tierras áridas y, por ende, desaprovechadas, debido a que las condiciones del suelo no son las mismas, producto de diferentes procesos biológicos, químicos o físicos.
La retención de agua
Un suelo erosionado no retiene agua, porque las materias orgánicas que contenía fueron alteradas. Ten en cuenta que un terreno erosionado se convierte en un espacio con poca o nula disposición para retener humedad y podría perder su cobertura vegetal.
También se le conoce como desgaste o denudación y es importante saber cómo restaurar un terreno erosionado, sea para parcelas pequeñas como un jardín o en espacios más amplios, por ejemplo, los destinados a la agricultura. Hay métodos sencillos que puedes aplicar con herramientas que seguro tienes en casa; otros sistemas como las Geomantas, un poco más profesionales, ofrecerán óptimos beneficios.
Toma dato de estos consejos
Lo principal es identificar el tipo de suelo que tenemos, así podemos analizarlo a detalle, conocer sus características geomorfológicas, geológicas y hasta climáticas, lo cual influirá en gran medida para su recuperación.
Un proceso sencillo consiste en la revegetación con especies que pudieran reproducirse en estas áreas, pero para obtener un mejor resultado, es necesario acompañarla con polímeros de retención de humedad; también se sugiere -para evitar deslizamientos- emplear barreras de contención.
El efecto sería la recomposición vegetal y a partir de allí el reciclaje de nutrientes, reducción de material que desprenden los agentes erosivos, retención de humedad e inyección de materia orgánica.
Si bien el suelo no será exactamente igual que antes de ser blanco de la erosión, responderá a una compatibilidad con el ambiente y nuevamente lo usarán, pues su estado será bastante parecido al original.
Mantos positivos
Debido a que el suelo se erosiona y pierde su vida, hay técnicas sencillas que traen buenos efectos. Una de ellas es aplicable a los jardines en casa, dado que son proporciones menores de terreno.
Con un rastrillo es posible aplastar el terreno, para luego echarle abono natural y regarlo cada cuatro o cinco días. Quizás en un año esté listo para la siembra.
Los árboles con grandes hojas son importantísimos, porque estas disminuyen la velocidad con que caen las gotas de lluvia, comprimiendo su tamaño ya que se dividen en otras más pequeñas y por ende el impacto en el suelo es menor. De igual forma los tallos de estos árboles, desaceleran la corriente del agua.
Pero hay una propuesta más actual y se trata de emplear materiales que garanticen la retención de humedad, para que se produzca el crecimiento de una planta, semilla, etc.
Son Geomantas de fibras de coco. Este es un producto biodegradable y que protege de las escurridas en las cuentas de drenaje, evitando que el agua se acumule, produciendo así el ahogamiento o podrición de las plantas.
Con la implementación de estas alternativas se garantiza el transporte adecuando de líquido, al tiempo que se evita la erosión superficial; aplica para cursos de ríos, taludes u orillas de canales.
Son técnicas que facilitan el crecimiento de la vegetación, brindando suelos ricos para la siembra, ya sea de alimentos (agricultura) o plantas en jardines. Todo es cuestión de mantener la tierra de forma adecuada, regándola cada vez que sea necesario, aireándolos y aportándole la materia orgánica que requieren.
Recuerda que necesitamos de los suelos porque nos ayudan atenuando desastres ambientales como las inundaciones. Hay que llevar a cabo buenas prácticas agrícolas, conservar la vida o especies que alberga y restaurar su fertilidad que vez que esta se debilite.
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