Posibles positivos: ¿Y si además de rezar nos cuidamos un poco más?
Desde hace varias semanas, Arrecifes viene conviviendo con posibles casos de coronavirus, cada vez que el informe diario de la Municipalidad incluye la cantidad de casos que se envían a analizar para saber si algún paciente ha contraído el virus covid-19.
Hoy sucedió lo mismo, cuatro casos «sospechosos» los llaman. Casos en estudio o como se los quiera llamar. Esta vez, la información llegó con algún agregado que sumó dramatismo a la noticia.
El Secretario de Salud dio detalles sobre algunos de los casos que se enviaron a analizar. Un vecino de nuestra ciudad visitó a su familia en Carmen de Areco y éstos dieron positivo de covid-19. Posible contagio de quien viajó desde Arrecifes. A esto se le suma que quien puede ser positivo, participó de un asado entre varios, cosa que está prohibida y que hizo que los concurrentes hoy se encuentren aislados.
Como en otras oportunidades, se aguardan los resultados, aunque esta vez, como en el caso de los empleados de la Granja Tres Arroyos, con la sospecha fundada de algún caso positivo por el contacto estrecho que mantuvo con familiares infectados.
No pasó mucho antes que conociéramos los nombres de los protagonistas de la historia familiar, sino también los nombres de quienes asistieron al asado, circuló una fotografía y un listado con nombres, apellidos y hasta los teléfonos de quienes supuestamente comieron juntos.
¿No hay demasiadas fallas en todo esto? El viaje a una ciudad con casos positivos, una reunión en plena cuarentena, la divulgación de las identidades de personas que ni siquiera sabemos si son los que concurrieron al asado, y si así fuese, no deja de ser confidencial si es que salió de algún organismo oficial. Eso si. Si algún análisis resulta positivo, ya hemos adelantado trabajo al gastar todas las puteadas que teníamos guardadas para la ocasión; nos enteramos que, excepto aquellos que faltaron a la cuarentena, el resto de la ciudad somos ejemplo de acatamiento de normas, leyes decretos y ordenanzas; nadie hasta hoy ha hecho una reunión familiar ni siquiera para el día del padre.
Si se da un positivo, no solamente se afecta la salud de quienes se contagiaron -que seguramente estarán entre los contactos estrechos de varias ramas del arbol epidemiológico- sino que además, la situación de fase cinco puede ir a parar al demonio, y quienes abrieron sus comercios deberan cerrar, incluso quienes adquirieron mercadería o contrataron personal ya que vovían a la actividad; ya no se podrá salir a andar en bicicleta ni a correr, no se podrá jugar al tenis ni al paddle y, si esto se extiende, tal vez ya no estemos entre las localidades que iniciarán las clases el próximo mes.
¿Se entiende las consecuencias de una burrada como la que hicieron? Es posible que las autoridades estén presentes junto a cada parrilla de la ciudad para impedir asados con asistentes fuera del grupo familiar conviviente? ¿Es posible que un vecino de Arrecifes salga de la ciudad sin que se lo detecte? A esto último se puede contestar que si sin ninguna duda. Cualquiera de nosotros que vaya a Villa Sanguinetti lo hace sin problemas, y de allí, salir a la Ruta 8 y llegar a Sarmiento o donde queramos es un trámite sencillo. El tema es que somos nosotros nuestro propio vigía. Somos nuestra vacuna contra el coronavirus. Somos quienes debemos evitar contagiarnos. El temos de que esto se convierta en un dominó que no se pueda parar de contagios, está basado pura y exclusivamente en las posibilidades de contagio que habilita la falta de medidas de prevención.
Los barbijos, el alcohol en gel, la distancia social existe porque podemos encontrarnos con positivos sin saberlo. Hagamos lo que hay que hacer, y nadie va a poder contagiarnos aunque sean positivos.
Si vamos a rezar y encomendar al pobre Dios y a los santos que se ocupen de nuestra salud, démosle una mano y cuidémonos nosotros, que ya nos enseñaron como se hace.
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