¡Hasta siempre Armandito!

Nota de :Carlos Raúl Martínez

Hoy, después de varios años, estoy escribiendo nuevamente una nota para el periódico Arrecifes. Hoy –en este anochecer del domingo 8- repetiré como entonces cierta rutinas: retocar una y otras vez determinada frase, avisarle a Samuel Vellón que va una nota de equis cantidad de espacios y preguntarle hasta qué hora hay tiempo para entregarla. Pero hay algo que ya no se repetirá en aquella vieja rutina: sé que al visitar la redacción un rato antes del cierre ya no estará allí Armandito Defferrari dándole los últimos toques a “Bichando la actualidad”, la sección desde la cual expresaba sus puntos de vista sobre el acontecer local o nacional.

Y no estará allí –se sabe- porque la muerte, brutal como pocas veces, lo abatió el viernes por la noche sin aviso alguno. Cuesta tanto reponerse del golpe que se hace difícil encarrilar la nota, darle forma, un desenlace adecuado. Cuesta escribir y entonces hay que apelar a cierto “oficio” para seguir adelante.

Pienso entonces que si debo despedir a quien fuera el Director de “Arrecifes” no puedo dejar de mencionar el empeño con que mantuvo ese legado familiar nacido en 1938, aún en estos tiempos donde el papel impreso se bate en retirada ante la tecnología digital. Empeño, debe agregarse, al que sumó inteligencia al modernizar técnicamente el diario a inicios de los años 90 y contra pronósticos contrarios –el mío incluido- dotarlo de su propia máquina impresora, lo que aseguró su salida puntual semana tras semana a lo largo de los años y, más aún, su existencia actual.

En estos renglones no puede faltar una mención de su paso por la función pública como concejal, su inquebrantable fidelidad a la Unión Cívica Radical y su amor por la música y el canto. Tampoco pueden quedar afuera las más de cuatro discusiones que tuvimos en otros tiempos, fuera porque no coincidíamos en algún punto de vista o porque, cuidadoso de su rol de editor responsable, objetara algunas expresiones algo ásperas o poco diplomáticas de mis textos.

Lo dicho, cuesta hacer que la nota avance de manera más o menos fluida, más aún encontrarle un cierre adecuado y por eso mejor terminarla aquí, expresándole a su familia las condolencias que no pude darles el sábado –simplemente porque me enteré tarde- y con un convencional pero sincero ¡hasta siempre Armandito!

                                                                                    Carlos R. Martinez

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