Hacia dónde va Macri
Dos meses es poco tiempo para hacer un balance que refleje cabalmente lo hecho en una gestión presidencial, pero suficiente para poner en claro determinadas cuestiones que se translucen a la luz de los hechos, medidas y DNU ya conocidos por todos y todas.
En materia económica este gobierno tiene muy en claro hacia dónde se dirige: Devaluación; quita de restricciones al dólar y otras divisas; eliminó restricciones a las importaciones y exportaciones; eliminó retenciones al agro; recortó subsidios; tocó el timbre nuevamente a los pulpos del mercado financiero internacional, acordando con fondos buitres y FMI.
Nos simpatice o no su accionar económico, no podemos negar que son medidas de claro tinte liberal. Si volvemos a los 90´o no es chicaneo político, pero que volvimos a las medidas liberales es realidad, y gente capacitada en las más prestigiosas universidades del mundo no pasa por alto que determinadas medidas implican costos sociales en sectores vulnerables.
La devaluación no es algo que nos agarre desprevenidos porque ya existía durante el gobierno de Cristina, pero la batería de medidas sociales que tomaban los kirchneristas disimulaba todo. Tanto la devaluación tajante del PRO como la devaluación más suave que proponían los K, implican un efecto regresivo para quienes cobran su sueldito fijo en pesos. Nada más y nada menos que todos los trabajadores de Argentina y los jubilados. En materia económica, al menos, Macri está llevando a cabo todo aquello que sostuvo durante años. Dijo que lo iba a hacer y lo está haciendo.
A no desesperar militantes y simpatizantes del PRO, aunque me duelen los dedos de tan sólo escribirlo, hasta Carlos Saúl hizo cosas buenas: por ejemplo eliminó el Servicio Militar Obligatorio e incluso abrió las primeras universidades del conurbano bonaerense.
Hay otros temas que no puedo dejar de lado porque me irritan más que lo que me irritaba la Cristi cuando se proponía poner nerviosos a todos y todas por Cadena Nacional. Macri está haciendo lo que criticaba y dijo que no iba a hacer. Por ejemplo designar dos jueces de la Corte por decreto. Siempre que escucho “por decreto” me hace ruido. Decreto de Necesidad y Urgencia. Que juego de palabras tan engañoso y vulgar. Vivimos con hospitales sin camas, rutas asesinas, desastres ambientales, corrupción, narcotráfico, gente en la calle, un sistema educativo retrógrado, etc. Pero no, la necesidad y urgencia es para nombrar a dos jueces a pocos días de asumir…
¿Dónde quedaron entonces las promesas de diálogo político, respeto entre poderes independientes, consenso institucional y demás fallas adjudicadas al kirchnerismo que tanto se criticaron en campaña? Quedaron en falsas sonrisas de entrevistas compradas. Entiendo que la política implica afianzar un sistema de gobierno que se fortalezca desde los aparatos de Estado hacia la opinión pública, y para ello es necesario usar toda su fuerza en contra del gobierno anterior. Lo entiendo porque Carlos Saúl fue contra Alfonsín y Néstor Kirchner contra Duhalde. Pero aunque lo entienda no puedo justificar la improvisación con la que se despidieron a miles de personas por ser afines a equis ideología o partido. La improvisación con la que se llevaron a cabo los despidos masivos me recuerda al kirchnerismo. Dejaron sin trabajo a miles de personas sin respeto por el curriculum personal, el sacrificio y la lucha de cada uno. Me pareció una medida asquerosa. Perdón, no iba a opinar.
Otro tema que se percibe es un clásico de la historia argentina, el presidente como vértice supremo de la toma de decisiones. El famoso hiperpresidencialismo. Pensé, supuse, me ilusioné, con un gobierno un poco más horizontal. Era de esperar luego de la recontra hiperpresidenta que tuvimos. Pero otra vez se repite la historia.
No todo es barro, no todo es tormenta. Muchos productores agropecuarios están contentos aunque llueve poco. Los trabajadores que cobran terribles sueldos también están contentos. La clase media que criticaba las cadenas presidenciales como si fueran series yanquis también está contenta. Pero los que esperan al menos una medida en materia social, laboral, sanitaria, educativa o ambiental empiezan a impacientarse.
Por último ¿Hace falta que escriba más que una línea sobre la represión de una murga de nenes?
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