Sportsman gritó Campeón

Final play-offs Apertura 2012: Sportsman 0 – Huracán 0

El Lobo, fiel representante del fútbol que le gusta a la gente que le gusta el fútbol, se quedó con el Apertura tras empatar 0 a 0 con Huracán y ser favorecido por la ventaja deportiva, en un partido malísimo.

Sportsman se consagró campeón por primera vez desde que milita en esta Liga. Y el dato no es menor. Porque ha sido animador de muchos torneos, pero ahora por fín pudo concretar lo que alguna vez mereció y otras tantas desaprovecharon, con el estigma de no poder sostener en instancias decisivas todo lo que estaba bien hecho en el camino para llegar ahí.

Además, y más importante aun es que se trata de la consagración de un estilo que no siempre campeona, por eso esta es también la legitimación de un modo de jugar este juego que para este equipo está emparentado con la estética más que con el resultado, con la construcción de un ADN futbolístico más que con la idea obtusa de ganar como sea, porque el como sea también importa y Sportsman siempre defendió una esencia, que le es tan natural como propia.

Fue con el envión de la muy buena campaña que hizo en el TDI que tras quedar libre en primera fecha, se cobró sus dos primeras víctimas jugando dos miércoles por la noche. Paradójicamente, terminó levantando la copa ante el mismo equipo con el que inició su derrotero allá por la segunda fecha, tras quedar libre en la primera. Con más olor a final que el apático partido que hoy disputaron, sin emociones ni la tensión que una instancia como esta amerita, en aquel arranque El Lobo derrotó por 5 a 3 en el que quedará enmarcado como el mejor partido de este certamen, puño a puño con El Globo en una notable velada de Matías Galván que hizo 2 al igual que Germán Castillo.

En la segunda  lo sufrió Brown al que venció 2 a 1 con un Mauro Martínez inspiradísimo, emblema de este campeón por pura prepotencia a base de talento. Esa noche el 5 hizo uno, de penal, y asistió para el segundo. Después vendría la insólita derrota ante Sanfra, puntero con Obras por esos días, el primer partido en Carmen con victoria ante Palermo por 2 a 0, los goles de Pablo Silva que ya habían llegado para el 3 a 2 ante Obras y la confirmación de la punta que defendió en su casa ante Villa con un 3 a 2 y por último ante Santa Lina con un contundente 3 a 0.

Como punto negro. Así se quedó con la fase regular, cediendo – incluso – los puntos ante El Fortín, partido suspendido en la 7ma, que no se reprogramó a tiempo por parte de La Liga  y que luego ya no tenía sentido jugar porque Sportsman tenía la punta asegurada. En los play-offs, la polémica semifinal ante Villa que lo tuvo contra las cuerdas, pero Pavón que ya había hecho uno, anotó de tiro libre para el iguales dos, aunque esa tarde desapacible la historia la recordará por la infracción de Galván sobre Totoni que Mancini no vio y hubiese significado penal para el equipo Diablo a solo un par de minutos del cierre y 2 a 1 arriba.

No obstante, el equipo de Moyano también había hecho méritos suficientes para conseguir el pasaje a la final.
Final que fue. Porque no tuvo ni siquiera esa rabia que las más de las veces es excusa para justificar que no se pudo jugar bien. Huracán entró con una mochila que tenía el peso de la historia, el de 22 años sin un título y no se la pudo quitar nunca de encima. No arrimó  peligro ni una sola vez sobre el arco de Sánchez, pese a algún que otro «uhhh» más bien forzado desde la tribuna, también silenciosa pese al buen marco. Tan chato fue el partido que un caño de Martínez en mitad de cancha despertó aplausos. Alguna buena escapada de Pavón, la doble atajada de Lombardo para evitar que Notto y después Silva convirtieran y la expulsión de Petrone como datos más destacados. El equipo de Carmen recurrió a su oficio, trató de jugar como siempre aunque eligió pararse unos metros más atrás de lo que acostumbra y ante la impotencia quemera solo dejó correr los minutos.

Y cuando llegó el último silbatazo del campeonato, tan frió como el partido fue la celebración. Lógico, como no hubo presión, no hubo desahogo. Fue la calma que precedió a la tormenta que no existió. O quizá también una demostración más de que ganar un campeonato es importante pero dejar las huellas digitales de una identidad se festeja corazón adentro.

Por Diego Amaya

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